¡Gracias 2019! – Pensamientos de un Miércoles por la tarde

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Sin duda alguna el 2019 fue un año realmente increíble, en el que conocí muchas personas nuevas, aprendí unas cuantas lecciones a las malas, crecí muchísimo tanto a nivel profesional como personal, me reí como nunca, intenté cosas nuevas, lloré, me sentí agotada y abrumada por instantes, pero a pesar de ello lo considero un buen año, y hoy continuando con esta onda de crecimiento personal, quiero agradecer por lo que tengo, por lo que aprendí, por todas esas pequeñas cosas que me ayudaron a llegar al punto en el que estoy hoy.
Normalmente solemos agradecer por las cosas buenas, porque nos reconfortan, nos hacen reir, nos transmiten cosas positivas y de alguna manera nos hacen sentir «felices». Sin embargo, nunca agradecemos por las cosas malas, que por lo general aunque se siente horrible vivirlas, son las que más lecciones nos dan y de las cuales podemos aprender y analizar para mejorar. Por eso hoy escribo al año viejo agradeciendo todas aquellas experiencias que trajo consigo, que me llevaron al límite, pero que sacaron lo mejor de mi, por todo eso y más… gracias 2019.
A inicios de año sentía que mi mundo se derrumbaba, que mi burbuja se rompía, me sentía perdida, sumergida en una espiral que cada vez se volvía más y más pequeña, asfixiándome, llevándose poco a poco mis ánimos de seguir adelante. Pero, como dicen por allí, no hay penas para un guerrero, a pesar de todas las cosas negativas que pasaban en ese momento, yo no me daba cuenta, pero tenía mil cosas positivas por las cuales agradecer, cosas que otros matarían por tener y yo a pesar de tenerlas, seguía sintiéndome sola y vacía. Y esa fue una de las cosas que más aprendí este año, a valorar lo que tengo, a entender que mi vida no es perfecta y jamas va a serlo, pero dentro de toda esa imperfección, dentro de todos esos problemas se puede encontrar felicidad. Aprendí que no se necesitan millones de cosas materiales para ser feliz, para disfrutar, que la verdadera felicidad esta dentro de ti, y que pasarsela bien es mas una cuestión de actitud que de dinero.
Otra cosa que me dejo el 2019 fueron unas personitas increíbles que llegaron a mi vida para darme una bocanada de aire fresco y mostrarme cosas nuevas, cosas diferentes a mi, que de cierta forma me ayudaron a crecer muchísimo a nivel personal. El trabajo en equipo y la amistad fueron cosas en las que trabajé mucho este año, dejar a un lado mi individualismo y mi egocentrismo, dejar de percibir las cosas como si todo girara en torno a mi, y aprender por sobre todas las cosas el valor de la empatía, no solo con mis compañeros, si no también con mis pacientes.
A nivel profesional el 2019 me dejo un montón de lecciones, mi llegada al hospital fue un paso duro, me hizo comenzar a ver mi carrera desde otra perspectiva, el interactuar con los pacientes, con sus familiares, a dejar de verlos como simples patología y comenzar a entender que al igual que yo son personas que sufren, que sienten, y que mas allá de sanar su enfermedad, a veces unas palabras de aliento son tan necesarias como una inyección o incluso una cirugía. Agradezco al 2019 por todas las personas que puso en mi camino, todos aquellos que de alguna u otra manera sembraron en mi un conocimiento.
El 2019 fue un año lleno de retos y sorpresas para mi, de alguna manera siento que rompi el cascarón, y aunque aun me falta aprender a volar siento que vamos por buen camino, y que a pesar de todas las adversidades vamos con todo para este 2020, porque de eso se trata la vida, de sobreponerse a todos los retos que se nos presenten, y de los resultados sean buenos o malos, aprender para no volver a cometer los mismos errores.

«NO HAY PENAS PARA UN GUERRERO»

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